Veo a Dios deslumbrado

en la rendija.

como humo, se disipa la desidia

de uno y Otro;

de mis sueños, de los Suyos, de los dos.

Desde el catre, doy un salto;

soy solista de letrillas

que yo canto;

¡y, en dueto, surge el bajo

de Su voz!

doctorpoeta