
¡En verdad, se aligeró
la penosa cruz del día!
No hay falta de provisión,
sobra higiénico papel
y cerramos la oficina.
Dejo abierto el ventanal,
subo el estor de oropel
y veo a un chico caminar;
por pura casualidad,
pasa un taxi y dos tranvías.
Decido desayunar
un cruasán con leche fría
y he requisado un yogur
que, en el fondo de un panel,
cauteloso se escondía.
La despensa que “tirita”,
es digna de reponer;
pero ¡qué satisfacción!:
ni teclado,
ni papeles, ni pamplinas,
ni se me pasa el arroz.
Pronto termino el cruasán,
no ha caducado el yogur
pero mediré enseguida,
los cuernos de un virus cabrón
que en el piso, me confina.
¿CUÁNDO RETOMAR MI CRUZ?
doctorpoeta
Muy buena. Ha descrito perfectamente el día a día que nos espera estos días y pidiendo a Dios por todo ser humano. Hay que dar Amor y ayudarnos. Bendiciones