
DESDE LA ORGÁSMICA
Tornó a besarme repetidas veces y alejóse, muy queda; de puntillas, salía de la alcoba luciendo su noble rostro, coronado de pasión; sonreía…
El dintel, traspuso; en silencio, bendije y, desde el latido febril, subió a mis labios, un suspiro y hacia el alma, una plegaria.
doctorpoeta
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