
REMAR JUNTOS
Tripulando la barcaza del destino,
partiremos hasta el fin de tanto evento,
aunque, bien que se esfumaron, es muy cierto,
muchas penas y alegrías,
¿incontables? una a una…, más de ciento.
Desde el puerto, con el tiempo facturado,
embarquemos
aunque avancemos muy lentos;
sin muletas, ¡nos valemos agarrados!
y el recuerdo de los jóvenes encantos,
que, en los tiempos de pasión, nos asistieron,
y aquel sueño que, como rosas, florecía,
con la savia, con anhelo, mucho riego
y requiebros que, encarnados, nos ponían.
¡Un gustazo fue acoplar nuestros latidos;
pero ahora, ¡consolemos los gemidos,
con el puro placer de recordarlo!
¡Rema, rema!,
sin parar, los dos remando,
porque el viento, es seguro, está pensando
si atizar sobre las lonas del velero.
doctorpoeta
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