Aparecen, con más frecuencia, en niños con secuelas de la sobreprotección, retraídos, inseguros, con iniciativa frenada; el desarraigo familiar, hijos no deseados y favoritismo sobre otros hijos, parientes u otras personas del entorno, también provocan estos desagradables cambios emocionales.
Sospechad esta anomalía, si notáis en los pequeños alguno, varios o todos estos síntomas: Rabietas frecuentes y persistentes; pérdidas de orina nocturnas, sonambulismo y terrores nocturnos, vómitos de “protesta” aprendizaje retrasado.
Se debe actuar, corrigiendo, en lo posible, los factores que inciden, sobre el síndrome. La aparición de la indeseable CELOTIPIA o celos, entre hermanos, requeriría, asistencia colegiada en Centro de Psicología Infantil, con terapia de grupo.
@doctorpoeta
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