DICE EL RELOJ DE PARED
Peregrino por diciembre
y la penitencia es terca:
recorrerlo a la carrera, es obligación, parece.
Pero algo no concuerda entre la prisa y mi mente.
Prefiero amarrar el tiempo
y alojarlo en mis adentros;
bloquear, en un segundo,
el tic tac de la impostura,
la rutina inoportuna
y el estrés al ver el péndulo.
doctorpoeta, stop al despertador.
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