
Nada es todo cambia, incluso el absurdo; tan es así que, si le damos sentido, el cambio lo hace razonable.
Quizás vuelva,
aunque se fue,
y lo suyo es no volver;
todo cambia, nada es
y a su vuelta, habrá cambiado.
Si es que vuelve,
yo me iré;
sigo siendo
y no he cambiado.
¿dónde voy,
si ya está aquí?
No tuve tiempo de ir
y, vuelve, sin haber cambiado;
lo pienso… y ¡ me quedaré!,
porque, en eso, si he cambiado.
¡Cambio yo, cambias tú, cambia él,
lo de dentro,
lo de fuera
y quien pasa por los lados!
doctorpoeta
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