
INSUFRIBLE DESAMOR
Cuando llega niebla espesa
al letargo de tu tarde,
donde apenas se oye el eco
de tu clamor por mi beso;
cuando caes en un mal sueño
en la noche que se cierra
y te despierta un rehilete
que se clava en tu silencio;
cuando llega clara el alba
y tus ojos no despegan
ojerosos, infectados
del vil pus de la crudeza…
¡madruga!
mira el cielo
y despide a las estrellas;
saluda,
con gestos de bienvenida;
ante su avance, te inclinas
porque el sol ya tienes cerca
y tu penumbra, ilumina;
y si aún,
decides confinamiento,
toma un libro bien abierto
para soñar evadida
por el cosmos de mis versos.
doctorpoeta
Comentarios recientes