A MIS «CORTAS LUCES»
También en política, como en la vida misma aunque haya de «hacer de tripas corazón», creo que pudiera ser la prudencia la virtud para proteger a terceros de realidades indeseables ¿Es de recibo salirse del guión de la dependencia protectora, por lo que sea, tradicionalmente asumido y aceptado por los socios de siempre?
¿Tramará, algo, el alhauí? No sería malo rezar.
doctorpoeta
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