
Desde el desayuno de un lunes primaveral me pregunto si se ha considerado la RESILENCIA FAMILIAR (capacidad de los miembros de una familia para rehabilitarse de traumas y circunstancias adversas, salir de ellas fortalecidos y con mayor previsión para afrontar otras dificultades que surgen en la vida) como indispensable para alcanzar la soñada rehabilitación social y no como concepto ornamental del discurso.
Ineludiblemente requiere la urgente puesta en marcha de estrategias multidisciplinares con adecuadas políticas de salud, socioeconómicas, lúdicas y educativas, enlazadas a actuaciones psiquiátricas y/o psicoterápicas, bien de grupo y/o individuales, en un contexto de apoyo y solidaridad: Se contaría, pues, con el llamado PROCESO RESILENTE (obviado en la perorata), necesariamente promovido de manera programática y con carácter de urgencia.
doctorpoeta.
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