PROGRAMÁTICO

REIVINDICAR LA RACIONALIDAD DEL AMOR como panacea para iluminar el mundo oscuro, no debe quedar archivado en el disco duro de la cómoda utopía, sino anteponerlo a la pusilánime resignación:  Si no hay alcance para REALIZAR el IDEAL, intentemos, con todas nuestras fuerzas, IDEALIZAR la REALIDAD, donde podría encontrarse la clave.

¿Qué hacer? Desde la contemplación individual, nada sería posible.

-En el organigrama, debe proponerse, de inicio, una básica  UNIDAD de ACCION, para abordar el enfoque universal del problema, desde la libertad individual facilitada a grupos  de activismo, y organizados en naciones, regiones, comarcas, ciudades, pueblos, tribus y otras colectividades, con el fin de baremar, presencialmente, realidades y situaciones; planificar actuaciones y aportar y recoger sugerencias.   

 -La financiación nunca sería problema porque, según estudios económicos rigurosamente demostrables, conseguir la cobertura adecuada para idealizar esta realidad, sería cuestión de destinar a ello, simplemente LAS “SOBRAS” DEL MUNDO. Aquí, debería intervenir la ACCIÓN POLITICA,  imprescindible para gestionar el RECICLAJE DE ESTAS “SOBRAS”. La planificación económica suficiente y justa, sería llevada a cabo por las instituciones de UNIDAD DE ACCIÓN, con carácter distributivo, ecuánime y desinteresado, dando prioridad a lo más acuciante. Dotar de riqueza a las zonas deprimidas potenciando y modernizando la agricultura, ganadería, minería, industrialización, mercado, evitaría, en gran medida, la intolerable problemática de los movimientos migratorios.

-EI diseño de la globalidad del proyecto, estaría basado en actitudes de tesón, delicadeza, respeto, especialización y abordaje de la precariedad, donde la EDUCACIÓN adquiriría especial protagonismo. La poesía también pondría su granito de arena como impulsora del sentimiento y aportar, suficientes gracia y mérito, para conseguir IDEALIZAR la TREMENDA REALIDAD de quienes permanecen excluidos el mundo  y atraer hacia ellos, el INMENSO AZUL DEL CIELO.

Doctorpoeta