
¡OH, JESÚS!
¡Que lleguemos, hasta el fin,
dos mejor que uno;
porque así,
hay dos vidas, no una;
por que así hay dos sueños
y, sin uno, no hay ninguno.
Yo no quiero, ni puedo,
estar sólo,
que si llego a caerme,
no podré levantarme;
cuando vaya a acostarme,
sin calor en mi cuerpo,
volveré a resfriarme…
y si quiero besarla, ¡jadearé por el aire!.
doctorpoeta
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