Sea el concepto,

sea la idea,

quién maneje la palabra,

mi pensamiento se obstina,

en mantenerla segura,

alta y clara,bella o fea,

amasada o espontánea;

la estrategia, que se enuncia,

desde el concepto, o idea,

no solamente, se queda

en morar en la palabra;

porque,

aunque se sepa elegida,

cambia el tono,

tiene lances, balbuceos,

sean envero, sean patrañas;

con cinismo o con nobleza,

si engolada, o bien sencilla,

natural o rebuscada,

no es cuestión de fríos fonemas

Quien, estímulo recoge

en oído receptor,

sea cordial  o imprecador,

con sensaciones, responde

placenteras, repulsivas,

sedativas, enervantes,

decaídas o exultantes.

El objeto de la idea,

o la esencia del concepto,

es formular emociones

de asenso o desavenencia

con cambiante cantidad,

y calidad variopinta,

que transcienden del fonema.

¡Las frases, mueven palabras;

y el alma, emite conceptos!

 Antonio C. Rodríguez Armenteros