ver video EN YOUTUBE

 


 

Me aprecian,  o lo aparentan;
tal vez, me ensalzan,
o me desdeñan;
los más, me ignoran,
¡ no soy, crucial !

 

Voy a presentar, a quienes  quieran,
la  credencial
de mi persona y mi existencia.

 

 Pues, ¿quién soy yo?
 Como alguien, podría ser,
que  fué parido, en su hogar,
arrancado y, no extraído,
en un parto,¿ natural?,
con jofaina,  neceser
y, las manos, sin piedad,
de una comadre, fornida.

 

Redimido, el primer trago,
fue criado, con pasión,
al abrigo familiar;
con  esmero y bienestar,
creció sano y seductor.

 

Sin duda, por vocación,
eligió su formación;
fue constante y abnegado
y, amén de ser aplicado,
obtuvo   titulación
que, enmarcada, con fruición,
ejerció con entusiasmo.

 

Tuvo familia y caudal;
aquella, sin parangón;
y, éste, de  renta y montante
que, con tiento y sin  desmadre,
algo, pasó de un jandón.

 

¿ ha logrado ser feliz ?.
Figuradamente, sí

 

¿llegó a su culminación?

 

Le estremece la impostura,
de la mirada hacia atrás,
 cegada, para observar,
el acoso a la decencia,
la injusticia, la soberbia;
la muerte, sin compasión,
la pobreza y corrupción,
el latrocinio y mentira,
la embestida de la ira,
la traición y la omertá.

 

Le mueve a la rebelión,
la venda sobre los ojos,
la mordaza, a la reacción,
el cambio, sin ocasión,
 dando bandazos, en falso,
 por tapiado callejon.

 

Se comenta, o rumorea
que,  su dicha, es aparente;
su alma, se desvanece,
perdida en la reflexión:
más que, perdida, engullida
por la inercia y confusión,
del siniestro, sin salida.

 

Si la buscan, hoy, no está;
nadie sabe, si mañana.
Un aura de brisa escapa,
que, se sublima y decide,
viajar hacia la abstracción,
a bordo de la ficción,
donde soñar, es posible.

 

“ Se puede el mundo blindar,
de la realidad morbosa”;
 anuncia, su lema, en prosa;

 

la presión, incontenible
 efluvio total, provoca ;
la esencia va a levitar,
sobre el mundo y la existencia
y, con apremio y afán,
se aviene a versificar
 y, en la belleza, reposta.

 

Con la musa, ha de emigrar,
la infancia, con su inocencia;
sus  alas de eternidad,
transcienden  la realidad,
planean sobre la entelequia
y,  posan, en el pensar.

 

Allí, el aborto, es un ripio,
la esclavitud, libertad;
la tortura, es una fiesta
y, la hambruna,  saciedad.

 

Ni moscas, hay al acecho,
ni vientres de inanición;
ni piernas enflaquecidas,
ni llanto seco. y atroz;

 

dónde no hay balas, ni fuego,
ni pedofilia feroz,
ni guerra, ni refugiados,
ni pateras, ni rencor;

 

dónde en, canciones
y cuentos,
todo es ternura y color;

 

donde, hay mecidas de cuna,
una nana, un  dulce sueño,
y eructos del biberón.

 

El arco iris, decora,
una paloma, y  su vuelo;
un ramo de olivo, enseña,
brindando paz, desde el cielo
y, canta su  arrullo, en  verso,
con lisonjas y sosiego.

 

Tañe, la lira, ese alguien,
en armonía, con la estrofa;
asido a la melodía,
 canta, con gusto y dulzura,
a la indefensa inocencia,
que fue triste y, ahora goza.

 

Aparcada, la rutina,
cruzaremos la tersura,
desde el planeo,
al remonte;

 

 y  ese alguien,
ellos, ellas;
y, en cabeza, tú y yo,
derretido el corazón,
¿llegaremos al poema,
con alas de quita y pon?.

Antonio C. Rodríguez Armenteros
14/12/2017