¿Calentamiento de la tierra? Amenaza al planeta, que requiere inapelable normativa.

¿Más mascotas que niños? Demoledor incendio demográfico, de funestas consecuencias para la conservación del equilibrio social y en muchos casos y lugares, de la propia especie. Arboles genealógicos, que arden por las copas, donde yemas, rebrotes y hojas frescas, savia nueva e ilusión, sucumben de inanición.

No basta con vislumbrar, con orgullo y añoranza, el santo y seña de los ancestros. Cumplieron, o no, con su misión y otros muchos, con esfuerzo e ilusión, que aún continúan en la brecha.

¿Remozar la sociedad? Normativa ineludible, de inminente aplicación. Desde mi atalaya de atónito observador, ni por asomo, se ha previsto, una política sensata y racional que estimule a promover la natalidad. Nos va, en ello, el futuro, sobre todo el de nuestra, hasta ahora, indiferente e insensible descendencia .

Ojalá, más pronto que tarde, se llegue al menos, a la paridad entre el censo de la población infantil y entre el de las entrañables y simpáticas mascotas. Sería un primer paso esperanzador.

doctorpoeta