
Maravillosa mujer
que, por amor, vida albergas;
das el pecho a saciedad,
lo partes al trabajar
y escaso agradecimiento.
La casa está reluciente y
nadie se ofrece a cargar
con las compras más urgentes,
ni la fregona estrujar,
ni quitar polvo a los muebles.
Del carro has de tirar
y bolsas, del excedente.
Presa fácil de maltrato,
por la ira y sinrazón
y grave peligro de muerte.
¿Hay eficacia en la acción?:
Hasta hoy, no se ha ideado
la forma de protección;
tan solo parafernalia.
Exigir tu dignidad
es un clamor estridente
y no más trato desigual:
Más que en manifestación,
con arrojo, hay que luchar
contra el silencio indecente
y ponerte en el lugar
más glorioso y prominente.
¡Vamos, mereces felicidad!
doctorpoeta
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