AGOSTO 2019

A Luis Enrique, esposa, familiares, amigos y a otras muchas familias, de ejemplar condición, que también soportan trances equiparables:

¡De verdad!; yo que comparto, por mi actividad profesional con cierta frecuencia, situaciones de angustia e incertidumbre en el curso de una penosa enfermedad, que se prolongan en el tiempo durante un día y otro, meses, años… una eternidad, soy consciente de vuestro valor y resignación por tanta lucha y entrega, por ese «prohibido claudicar» y mantener viva la esperanza.

Muchas gracias porque vuestra actitud, para afrontar lo que os depara la realidad, OS HACE SER MEJORES, MUCHÍSIMO MEJORES AUN, DE LO QUE SOIS. GENTES DE VUESTRO NIVEL SON LAS QUE EL MUNDO NECESITA. ¡PARA QUITARSE EL SOMBRERO!

Nada más puede expresaros mi alma, consciente de todo lo que está ocurriendo en vuestro corazón. Con mi cariño y solidaridad.

doctorpoeta

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