
Derrochar atenciones, y pertenecer al mundo de las sorpresas, es aportar ilusión y delicadeza a la convivencia.
Una delicia para el sentimiento es que nuestra primera palabra por la mañana, y la última por la noche, sea de ánimo, de aprecio, de alegría, de gratitud o de amor. Y, entre ambas, que, la vida y los sueños, se entiendan.
Feliz sábado, doctorpoeta
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