DEMAGOGIA Y FELONÍA
La partida nunca debe darse por ganada. Es frecuente que el ganador, al exhibir el trofeo en un lugar prominente, se ponga a prueba de la aclamación del «corrillo». La sorpresa de una simple veleidad «disfrazada con gomina» sean los brazos que empujen, al abismo, al «insigne» jactancioso.
doctorpoeta
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