¡Cómo se empujan, en mi alma, la desesperación y la esperanza!.

¡¡¡ESPERANZA, VAMOS; SÍÍÍ SE PUEDE!!!

LA QUIMIO, JUGANDO, SE PASA VOLANDO

Los hospitales infantiles, deben ser ludotecas, donde, para JUGAR A SANAR, deben participar, con pasión, enfermitos, médicos, enfermeras, educadores, rehabilitadores, celadores, administrativos, familiares y amigos… payasos y ¡por favor, algún poeta prestidigitador de sueños!

Un beso muy fuerte y toda la ilusión de

doctorpoeta