
ÉMULO
Ensalzo tu cuerpo y alma;
también tu perseverancia
en la forma de actuar
y perjuro por mi casta,
que no he visto nada igual.
Admirador de tu afán,
lo quisiera en mi existencia
y contra viento y marea,
lo tengo que incorporar.
Planeas, con tu inteligencia
espontánea y natural,
derribar toda defensa;
si, a esa decisión te lanzas,
nadie te podrá parar.
Cuando, sin norte, me pierdo,
para volverme a encontrar,
en el alma llevo impreso:
“No hay que parar de luchar”
(fue tu lema ante un reto)
e irme, a vanguardia, me atrevo
Decidido, me atrinchero,
porque quiero vislumbrar:
en la penumbra, destellos,
en el cielo, libertad;
en lugar de tiros, versos
y entusiasmo, en vez de miedo.
¡Buen descanso, vida mía,
te agradezco, de verdad,
tanto empeño en tu porfía
porque me sabes llevar!
doctorpoeta
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