
OLA DE CALOR
Inolvidable aquel amor de primavera, fresco y bello, como un vergel:
Fue un poema, recitado por el ruidoso latir del silencio, al asombro de dos almas que se ciegan, al avance sin retorno de los labios y a un suspiro entrecortado, tras haberse consumado la pasión del primer beso.
doctorpoeta.
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