¡Levántate, amada mía

y vente!

¿Sabes? Ha pasado la tormenta;

el granizo ya escampó

y las nubes

se engalanan de arco iris.

Canciones y flores

ya han brotado de la tierra

y en el bello acantilado,

entre grietas de la roca,

se me muestra tu semblante

y abajo,

las olas furiosas, callan,

para que escuche tu voz,

linda voz, sedosa voz,

que, casi no lo es…