YA EN EL DÍA DE NAVIDAD
Por las calles marginales,
nada me huele a marisco;
dos paisanos madrugaron
y me dicen al oído
que, con ganas, se jalaron
un puchero de garbanzos
y, cada dos, un chorizo.
Un cartón de don simón,
cada uno se bebió…
y, colorín, colorado,
el festejo se acabó,
sin una copa de anís
y tan solo un mantecado
que, entre todos, se rifó.
En el lar del «menudeo»,
un cochinillo comieron
y con cava se brindó.
En la cena de mi casa,
de, casi todo, sobró
y mis nietos «devolvieron»
¡»Ropa vieja» almozaremos,
no solo un día, sino dos!
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