¡FAMILIA, AMIGOS-AS!

-Para que la amistad, la solidaridad, el compañerismo y el cariño sigan siendo incondicionales y surjan por principio universal y no por oportunismo y conveniencia en situaciones concretas e interesadas.
-Para que, en el diálogo, no intervengan más que palabras de comprensión, de ánimo, de aprecio, de gratitud, y de alegría.
-Para tener muy presente que para consolidar el afecto hay que entablillarlo con la lealtad
-Para todo ello y, para mucho más…¡MERECE LA PENA VIVIR!.¿VERDAD?

Antonio C. Rodríguez Armenteros