¡BIEN HALLADO, MI POETA !

¡Hola, mi musa! ¿Qué tal?

«De mi asueto estoy de vuelta

y al retornar a tu mente,

pongo la primera pega:

Si no se la lleva el viento,

tu música desconcierta;

no sufre melomanía

quien espera tu expresión

y es baldío el desafecto

si es contrapunto tu rol.

Llegarás mejor con versos

sin mirar el pentagrama

ni marcar un calderón:

no es cosa de interpretar,

ni hacer pausas al momento;

es el alma el instrumento

y la cadencia es tu voz.

Para mejor recitar, has de enfocar 

el objeto

y en tiempo, forma y lugar

no lo dejes de mirar.

Sé que, en sueños, lo ves claro

aunque hasta el cielo llegar

has de pasar por la prueba

de «sentir la realidad»…

¡BIEN VENIDA, MUSA AMADA!

Antes de tu llegada,

sin tenerlo nada claro,

fue mi decisión cantar;

con romanzas y boleros

la pasión no despertaba.

Y con respecto al objeto,

es sujeto mi ilusión;

quise hacérselo llegar

tomando un baño de luna

en la playa junto al mar;

me apresuraba hacia ella

y, como no la encontraba,

triste fue mi regresar:

Un vía crucis fue el regreso,

sangrante de soportar

Cuando esperaba en el porche,

al verme, corrió a mi par;

limpió mi frente de espinas 

y, al fin, dejé de sudar;

me rodearon sus brazos;

a mi arranque, con pasión,

las rimas le entusiasmaron…

El encuentro fue crucial;

muchos días, estuve allí,

(hoy, por cierto, permanezco)

enloquecido de amor, otrora

subliminal,

ora, por cordial, inmenso.

Impagable decisión

de haberme echado una mano,

en tus días de vacación.

¡Nunca lo podré olvidar!

doctorpoeta.

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