
EL VIL SOMETIMIENTO
Se está poniendo la «cosa» que, llegar a la cumbre del acercamiento a los demás, pasaría por lograr que, tantas personas empujadas al precipicio por la vesania, retomen el camino que, aunque pedregoso y empinado, les conduzca a la vasta llanura de la libertad.
La orientación sexual de un preadolescente, o adolescente, nunca ha de validarse por lo que él diga, o se auto-considere, que, aunque pudiera ser, habría que demostrarlo. La cuestión es mucho más delicada y compleja siendo imprescindibles técnicas, apoyos y seguimiento para su rotunda confirmación.
Una laboriosa estrategia, comenzaría por procurar que, el individuo a evaluar, dé rienda suelta a la espontaneidad, sin ambages restrictivos, tabúes, sectarismos e influencias esnobistas y convencer de que, tal o cual predilección podrían ser normales, o variantes de lo normal y, sobre todo, instruir, para la ineludible prevención del perjuicio, tanto a uno mismo, como o a terceros.
Habría que actuar de manera sutil, sencilla, amigable, sin aspavientos y lo que es muy importante, desaconsejar las cirugías sangrantes, irreversibles y mercantilistas. La hormonización, manejando dosis mínimas eficaces, podría ser útil en algunas circunstancias, aunque utilizada bajo rigurosos controles (endocrinológico, ginecológico, andrológico) y con las, ineludibles, supervisiones, holística y psicológica.
Tan facilón, como cobarde y soez, es inculcar en el joven que su inestabilidad emocional, muchas veces tormentosa, es debida a una equivocada orientación sexual; llegar a esa conclusión, aunque pudiera contemplarse, precisaría de una gestión aséptica, INCRUENTA y multidisciplinar, clarificadora, también potenciadora, de la idiosincrasia particular de cada persona, desde los contextos biológico, psicosomático, sociológico y antropológico. Entonces se podrían tomar actitudes personalizadas, en base a un diagnóstico de seguridad.
Que interesa el «mal de muchos» se deduce del «modus operandi», ingeniado para el «mogollón», donde la docilidad prefabricada, el clientelismo hacia la «redención» y el esnobismo abren la puerta a pingües subvenciones y a bien organizados lobbys económicos.
A todos-as-es, si así os gusta, mi cordial felicitación deseando que, con una información rigurosa y leal, afrontéis el 2.024 con optimismo, normalidad y bienvivir, dejando de lado, tanto, el marketing interesado, como el ruidoso tiberio «comecocos». Es muy importante que abráis los ojos, antes de picar el anzuelo de un nuevo concepto de sexualidad mezquino, farsante, sanguinario y desprovisto de la ortodoxia gratificante del afecto. La ridiculización de lo accesible pretende involucraros, de facto, en un «idealismo» premeditado, vil, complejo, adictivo, esnobista, absurdo, y que pudiera llegar a ser, tan insoportable, como irreversible, si se llegara demasiado tarde
Un fortísimo abrazo
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros, que por imperativo tópico, “como no puede ser de otra manera”, acata, pero nunca va a compartir el espíritu de esas leyes, tan extravagantes y algorítmicas, «que pretenden tomar a la sociedad, Ciencia y Propedéutica, incluidas, “por el pito de un sereno».
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