Cuando estoy en mi ciudad, pienso en el mar y escucho el romper de las olas. Justo, a la orilla del mar, pienso en mi ciudad y no escucho más que el romper de las olas, el ritmo pausado de mi ansiedad y la más que acertada, sugerencia de mi esposa de ir a tomar un pescaíto regado con fresca cerveza.

Antonio C Rodríguez Armenteros