AGUARDANDO LA MAREA

Busqué soledad en el mar

que, también, quiso estar solo;

¡claro, uno tenía que sobrar!

Y, a la Luna, vi guiñar,

porque comenzó la hora

para, del agua, tirar:

¡Pude su aforo ocupar

y un romance intercambiar

con la sirena que adoro!

doctorpoeta

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