EN OTRO INTENTO

¡Vaya un día!

en que escribo sofocado,

aunque lo intento;

hoy te hiero mi flor más preferida

y te arranca de pétalos

mi viento.

Y sangrando por la herida,

tu fragancia

mueve olores a pasiones

y añoranza.

Mas rebrota, en un momento,

tu elegancia

en que escribo más sereno,

y pongo empeño.

 El aroma, en cada verso,

me acaricia

y me lleva a respirar la primavera.

Alma grácil mecida por la brisa

sublimada por suspiros

y  sonrisas

que levanta la niebla en mi pradera;

alma libre que deambula

por la senda del poema,

regalando, a sus líneas, las palabras;

al lirismo, el sentimiento

y al jardín, una parada

para que, un sueño y mil efluvios

atavíen el embeleso

por su flor…

¡Que sólo es una!

Antonio C. Rodríguez Armenteros