

Pensé en la libertad pero, a mi deseo de llegar, se negaba un garlito que acechaba. Astuta trampa asesina que, la vida, me tendía. Cuando el dolo hube salvado, gritando “tierra a la vista!”, no vi esa fosa maldita ni quien lastró mi velero. ¿Seré esclavo en tierra nueva, si en la fosa no me quedo? ¿Llegaré a la costa a nado, en rotunda acometida? Descalzos, mis pies osados, por tierra firme avanzando, más de una traba salvaron por su prisa en detener. Me sometí a la trinchera, salvaguarda de mi honor; montada sin alegría, con ramas, piedras, dolor y cautivo de tu ausencia; en el ambiente: ¿Es réquiem, para llorar, ciclón que ciega mis ojos, una nevada infrrnal, sin bufanda, sin comer, sin alas para soñar. Lanzo un SOS: No se oye, no me entiende, si es que me ha oído la gente. Del garlito me libré; ¿Libertad? ¡La vida se ha abierto paso y, aunque la creara Dios, no es más que cautividad!
doctorpoeta
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