POLITICAMENTE CORRECTO

Viejo amigo,
soy todo tuyo;
comienzas por albergar,
bajo mis canas cansadas,
tu letanía de palabras
que calientan mi “terraza”.

Nuestra cita es deseada,
a ojos de quien nos ve
y al que oye nuestra charla,
presumiendo tu memoria
con el recuerdo de nada.

Reparo,
pasando de tu oratoria,
en el sorbo de tu caña,
tras sacarle, al tabaquillo,
el humo que no me engaña.

Y enardecida tu habla,
al frente de la batalla,
qued la mía en retaguardia
y contesto, al tú callar,
con tragos de mi garganta,
bien de humo, de cerveza,
de tu pipa o de mi caña.

Campa mi oído a su avío,
cuando bajas del archivo,
tus luces contra mis sombras.

Varapalo a mi autoestima,
que podría quedar jodida,
aunque sabes,
y no nombras,
del prestigio de mi honra.

A la hora de pagar,
me sorprendió tu estampida,
con la excusa de orinar;

vino hacia mí el camarero,
y el montante me dejó
famélico el monedero
y la sién para estallar.

doctorpoeta

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