
BOTIN DE GUERRA
Fue en la fiesta.
¡Apareciste
y tu asombrosa belleza,
al salón, enmudeció!
Hacia ti fue mi mirada,
en avance explorador…
Noté que lo percibiste
y aguardé en la retaguardia,
vigilando tu reacción.
Con un guiño, me indicaste
que, tu corazón, cedió
y esposado con suspiros,
hasta mi anhelo, llegó .
Tu alma, dejaste abierta
y a latidos, entré yo;
¡sabroso botín de guerra,
que deleitamos los dos!.
doctorpoeta
Antonio C. Rodríguez Armenteros
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