CUANDO SE CITAN LOS OJOS

Quedaron para mirarse;

la cita fue en un instante

cuando, al furtivo reojo ,

tus mejillas se incendiaron

y cayó en el suelo un guante.

Recogí tu sentimiento

y quise decirte algo:

¡la palabra entrecortada

fue arrastrada por el aire

como un segundo en el tiempo,

como una pizca en el lastre.

Quise escribirte un poema

chispeaba y se mojó;

la esquela se emborronaba,

inútil deletrear…

¡la recitaron mis ojos

y los tuyos la escucharon!

La declaración de amor

más ferviente es la mirada,

pues la palabra se traba

ya sea escrita, o sea verbal.

¡Fue juramento mirarnos!

doctorpoeta

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