En Jaén, donde resido, le ocurrió a la Calle Nueva que el progreso la asfixió. Otrora, tan pizpireta, centro de vida y reunión; comercial y bullanguera, que un domingo, hacia las dos, un alfiler no cupiera; te colabas, por favor, a tomar una cerveza con marisco y buen jamón. Y un café, quien lo quisiera.
doctorpoeta
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