OTELO

Sin que enciendas la luz de tus ojos, permanezco

a la espera;

no percibo el calor de tus sus manos y mi fuego, me

quema.

De repente, despierto cuando oigo llamar a mi puerta.

¡Entra!

que hallarás tu sitial en mi mente, hermosa princesa;

sin que salgan tus besos, que, dentro, se quedan.

¿Me quieres o mientes? preguntas;

me flagelan tus celos y nos causan problemas,

porque sé, que tú piensas

en mi otra existencia, no vivida en tu esencia

y rechazas las sobras.

¿Me quieres o mientes? preguntas;

me flagelan tus celos y nos causan problemas,

porque sé que tú piensas,

en mi otra existencia, no vivida en tu esencia

y rechazas las sobras…

Llamas a mi puerta, entras de repente…

¿Me quieres o mientes?

Y de nuevo, el pinchazo nos causa problemas;

es, tu duende, un inepto,

porque todo mi anhelo se alberga en tu alma

y si tú no lo sientes, el veneno, anestesia.

doctorpoeta

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