
LA PLATÓNICA ETAPA
El vitalismo suele inculcar, en las mentes de jóvenes y adolescentes, la idea de que los padres permanecen estancados en una sociedad hipócrita y retrógrada. No cabe duda de que, si adoptamos con ellos posiciones demasiado intransigentes, en lugar de establecer un debate fluido y cercano y ponderar lo razonable y debatir lo aconsejable se va perdiendo empatía, e incluso cariño, en las relaciones familiares. También es cierto que, por parte de los adultos y cada vez con más frecuencia, se reacciona de manera coercitiva ante un sentimiento de envidia hacia ese despertar de la juventud explosivo, alegre y exento de prejuicios en contraste con nuestro estado de ánimo; en estos casos, la colisión puede hacerse más aparatosa.
El argumento económico, sobre todo en estas épocas de precariedad, requiere de mucha prudencia si se «echa en cara» a los hijos su falta de aporte, sobre todo en el caso de jóvenes que tardan mucho tiempo en conseguir su independencia. El joven más reaccionario tiende a relacionar la asignación de su “paga” con un salario percibido por su obediencia filial y se obstina en ganarse “por fuera” lo que, en casa, le parece detestable; el peligro a entraña en la naturaleza, muchas veces espuria, de la fuente de ingresos por la que muchos jóvenes llegan a romper con la familia, frecuentemente, de manera definitiva, llegándose a una verdadera emancipación y perdiendo los padres la influencia sobre sus hijos; es verdad que, en caso de familias tóxicas por desarraigo o distorsión, este alejamiento podría resultar beneficioso, aunque la mayoría de las veces quedaría muy lejos de generar equilibrio y complacencia.
La intervención profesional se haría indispensable para amortiguar, reparar y reconducir estos impactos. La CLINICA DE LA ADOLESCENCIA, está pidiendo a gritos su implantación en la sociedad, en la que pediatras, psicólogos, psiquiatras, sexólogos, ginecólogos, sociólogos y asistentes sociales, como enlaces permanentes con la familia en sus programas de actividad especializada, buscarían la forma de hacer inolvidable a chicos y chicas, esta etapa tan maravillosa y crucial, aunque vulnerable, de su existencia.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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