
INVITACION A RECAPACITAR SOBRE UNO MISMO,
DURANTE EL AÑO QUE SE VA, PARA CONSERVAR
LO APROVECHABLE E INTENTAR RECICLAR LO
DESECHABLE.
Con el pavo y los mariscos
preparados,
ojeroso, como yo, se queda el año
que se extingue impasible y resignado,
a un suspiro, y poco más,
del santoral, agotado.
San Silvestre, que es prudente,
se rezaga,
porque sabe que es postrero
e impensable sea primero;
pero, en caso de que fuere,
las uvitas con la suerte
bien a secas, o bien a cava,
se tendrían que postergar.
Con el balance cerrado,
mi conciencia hace su examen
por si acaso, algo de mí,
envolverse mereciera
con las hojas que aun nos quedan:
Quizá el polvo del rincón,
camuflándose, se cubra
o tal vez lo descubra, obligándome
a barrer.
Puede que haya otorgado
amor neto, en cantidad,
aunque con presión fugada,
previa al parterre llegar,
o el atanor atorado, refluyéndose
el caudal.
Puede que el amor prestado,
sea de inferior calidad
y, en el rigor invernal,
en el calor del verano,
por sequía, o por terquedad,
no lo pude mejorar.
Puede que arrogante mi yo,
relumbrando su corona,
con el cetro, haya empujado
al precipicio, su honor
sin resecar lo anegado.
Con destreza y utillaje,
intentaré concertar,
a almanaque renovado,
día y hora convenidas, para achicar
lodazal.
Y, añadido a la estrategia,
me aconseja mi pensar
con un zumbido acuciante:
A fin de considerar,
la reacción determinante
tendrás que filosofar:
«De su núcleo, desplazado,
tu YO no se va a impregnar
de las esencias del ser,
pues es condición sine qua non
que, bien centrado, ha de estar».
Os felicito a todos, con mi ferviente deseo de que, durante el año 2024,
deis y recibáis, en su justa medida, para alcanzar una convivencia
venturosa, feliz e inolvidable. Un abrazo
doctorpoeta
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