Me gusta cuando hablas,

pero también cuando callas.

Aunque mi alma reposa,

con tu silencio de noche,

se desvela con los astros

que, entusiasmados, se

encienden.

Aun así, cierran mis ojos

aguardando que aparezca

el murmullo de la vida

y la luz sobre la sombra.

Ya sale tu hablar a escena

que, con los rayos del sol,

recién llegados del cielo,

con un verso, me despierta.

Tu callada fue esperanza

porque sorprendió tu voz

al albor de esta mañana,

cuando trina el ruiseñor.

Como un sueño, tu relato,

ha repoblado de flor

los parterres de mi alma

y de verdor, su enramado.

doctorpoeta

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