¡Ay, mi Dios!
¿Por qué te enojas?
Hoy suplico, a tu piedad, que detenga el marchitar de mi bella rosa roja.
doctorpoeta, resignados buenos dias.
¡Ay, mi Dios!
¿Por qué te enojas?
Hoy suplico, a tu piedad, que detenga el marchitar de mi bella rosa roja.
doctorpoeta, resignados buenos dias.
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