
A COBRO REVERTIDO
Agarrados al pretil de la impotencia,
¡cúbrenos con tu manto de Clemencia!
De mi latido apagado,
de mi pena inconsolable
y del sueño tan quebrado,
un suspiro, mi Fe abre
y de mis sienes punzantes
brota mi ruego anhelante:
-¡¡¡Misericordiosa y Pura!…
Y, el rosario acurrucado,
ágil salta por el aire.
-¡¡¡Vuelve a nosotros tus ojos!…
Y mis mejillas de cera
abren en rosa brillante
abrazado con mi esposa
cuando se ilumina el aire.
-¡¡¡A ti llamamos!!!…
Tu sonrisa de dulzura,
arco iris fulgurante,
ha ahuyentado las tinieblas
y hace el cosmos respirable.
-¡¡¡Dios te salve!!!
doctorpoeta
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