EN CUERPO Y ALMA

¿Lo decidieron los pies?,

o la inercia, algún traspiés,

¿el infortunio, tal vez?,

o la infame soledad.

¿Se percibe algo de brisa

en lo cruel de su verdad?

Entre olores a viremia y a silencio;

a cartones,

a litronas y humedad,

sólo un soplo de desprecio,

como cruel golpe de viento

que a su alma va a arrasar.

¡Oh, Dios mío,

haz posible, con tu espada,

abatir al vil tirano!;

¡quiero oírlo respirar,

que se lave bien las manos

y que venga a algún lugar!…

doctorpoeta