Por los resultados favorables, hasta el momento, es mi deseo compartir mi estrategia para el manejo de los frecuentes casos de desequilibrios ansioso-depresivos que van apareciendo en niños y adolescentes, secuelas de la situación que atravesamos.

Tras la evaluación general del paciente y con variaciones, en función de las características genuinas  y del entorno de los afectados-as y EN PRESENCIA DE LOS PADRES O VALEDORES, planteo la situación, primero, como OBSERVADOR del RELATO que invito a elaborar al paciente, en base a conseguir información suficiente para relacionar CAUSA-EFECTO; una vez lograda (no siempre es posible), actúo como INTERVENTOR  sobre el mismo, dónde lo formativo y clarificador toma la iniciativa; el objetivo fundamental es neutralizar la percepción, por la gran mayoría, del caos irreversible por dónde está discurriendo su existencia.

En mi casuística, aún no he tenido que utilizar la derivación hacia establecimientos de SALUD MENTAL.

Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros