
HACIA EL FRENO DE LA MUERTE. IN MEMORIAM DE LOS QUE NO PUDIERON AGUANTAR
Los efectos de la COVID-19 no sólo deben debe de tenerse como tremendos, que también, aunque con una prevalencia de letalidad, con respecto a la cuantificación global del censo, bastante reducida, en términos de probabilidad; las personas asintomáticas así como las afecciones inocuas y/o poco agresivas, abarcan la inmensa mayoría de la casuística (y más concretamente en la práctica pediátrica) diagnosticándose procesos tales como catarros banales, faringitis, laringitis, laringo-traqueítis, bronquiolitis, eritemas, eccemas, urticarias, anosmia, ageusia en forma de síntomas aislados o asociados y de pronóstico variable, desde, leve, hasta de gravedad moderada o intermedia. En muchas ocasiones no precisan asistencia especial, sólo tratamiento sintomático al ser de evolución autolimitada. Ante estas mayoritarias formas de presentación, se impone una protección más rigurosa sobre las personas cercanas, en general, y sobre las incluidas en población de riesgo, en particular.
Organizar, desde la asistencia primaria, un screening generalizado, sobre el censo de los más vulnerables y sobre aquellos casos de pronóstico incierto, para determinar la situación de los parámetros DIMERO D y FIBRINÓGENO, elevados cuando aumenta el riesgo de troboembolismo, CAUSA ANTECEDENTE PRIMORDIAL DE LA MUERTE POR CORONAVIRUS e incluir, si fuera necesario, en la hoja de tratamiento la administración de heparina de bajo peso molecular con fines preventivos y/o terapéuticos en inyecciones subcutáneas fácilmente administrables, podría ser una decisión salvadora, en muchos casos acotadora de la letalidad y muy eficiente en la filtración de aquellos pacientes no necesitados de asistencia hospitalaria; es importante vigilar la eventualidad de una hemorragia complicativa, por el uso de anticoagulantes, así como la interacción farmacológica de la heparina con ciertos fármacos.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros.
Comentarios recientes