
Depredadora serpiente,
simuladora de muerte, de quietud
e indefensión
por recóndito trampal;
pasa la presa abstraída
y ha de pagar alto precio
por su ingenua condición.
La inocente juventud,
tan bella como sutil,
en su tiempo ameno y breve,
piensa que es libre, feliz
y, de amenazas, blindada:
cree que su riesgo es pueril
Baila y baila,
y sus ritmos son ajenos
al acecho enmascarado
por las “ciénagas del lago”
La traición llega, de pronto,
sin opciones de defensa:
no hay contraataque pensado
porque el “bicho” muestra cara
y las presas se percatan,
muy avanzada la noche,
con los cuerpos muy tocados.
doctorpoeta
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