
La sexualidad de adolescencia y juventud es un valor infinitamente preciado y su disfrute debe ser selectivo y troquelado por principios formativos. A mi juicio, su malversación, en muchos aspectos alentada y con cobertura legal, genera sufrimiento físico, psíquico y emocional.
Miserable es convertirla en un artículo de consumo habitual y, para colmo, a precio de saldo.
doctorpoeta
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