
El enfoque de la sexualidad fundamentada, desde que el hombre es hombre, en la procreación ha de considerar también sus ofertas adjuntas de placer, afecto, amor, matrimonio, pareja, control de natalidad, etc. previendo, cuidadosamente, las pautas de optimización que pasan necesariamente por una adecuada formación. La pésima, y sesgada, derivada de su funcionalidad anatómica y fisiológica, suplantada por un rito poco menos que tribal, conduce a serios conflictos conductuales, donde la promiscuidad, la «masturbación de mono», la pérdida de la identidad sexual, embarazos precoces, abortos, la proliferación de infecciones de transmisión sexual, desequilibrios mentales severos, van apareciendo de manera sistemática y creciente, que conducen al riesgo, severo y gratuito, de padecer las indeseables consecuencias de un esnobismo supremacista y aberrante, incitado por supuestos «avances», en definitiva, biológica y sociológicamente, disparatados. A este paso veremos, imprimida en el genoma humano, la «berrea», como reclamo del sexo y todos «encantados», con la magnanimidad del progreso.
doctorpoeta
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