
Acortado se queda el pensamiento,
solamente centrado en tu semblante,
en tu mirada, en tus rimas, cuando hablas…
Ya, tu sueño me despierta;
si enardeces mi desnudo,
será lienzo,
donde el pincel de tus manos
diseñará flores frescas en otoño,
el edén ante tus ojos,
y el rocío para tu sed.
Peregrina por mi tierra, orarás por mis
anhelos
y te daré el tono a la romanza que
musitarás en mis oídos.
Y al fin, mi alma exigiéndome poesía,
percibe, entusiasmada,
que tus caricias, ya, son versos.
doctorpoeta
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