SOÑAR CON IBUPROFENO

¿A qué llamarles «refugiados»
si su refugio es pocilga?

Refugiado, yo,
calentito en mi sillón,
dispuesto para el almuerzo.
.
En este insano relax,
un bostezo de hambre, o sueño,
me hace reflexionar
aunque no sea en buen momento.

¿Para agravios comparar,
sería justo renunciar
a la extra, ya abonada,
al consumo y su fiereza
que devastador, arrasa;
a tantas noches mundanas
de francachelas y danza,
y a las arteras pasiones,
que deshilan los encajes
con la lujuria en la cama?

Me «empapo» el telediario
de ese llanto inconsolable,
en casos irremediables,
de tedio, frío, muerte
y hambre.

Me atraganto con saliva
y cuerpos de gamba blanca,
pero el remedio es divino
al degustar vino fino
que suaviza mi garganta.

Pero el alza de la bolsa
cambia, a regocijo, el drama
y otra gamba ya pelada,
voy a masticar, con calma
y con verdejo de marca.

De repente, el hambre amaina,
porque me informa la tele,
en dossier de última hora,
del desplome de valores
y el quebranto en las finanzas.

Y pasado otro mal trago,
aun así oigo en el alma,
desde un hueco, aunque poroso,
elevarse un sentimiento,
de dolor por la desgracia
quedando en segundo plano,
tanto odio y tanto llanto,
tapados con barro y mantas;

Aspirina e ibuprofeno,
son el anhelo de aquellos;
depresiones, desencuentros
y niños que viven muertos;
una hambruna insoportable,
violaciones, sufrimiento…..

Afectado y, cómo no; es tremendo mi lamento, porque soy un hombre bueno, aunque tengo la esperanza de poderlo mejorar, si la bolsa fuese al alza.
.

doctorpoeta

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