GRABADO UN CORAZÓN.

Con aromas a tomillo
y brisas de Jabalcuz,
por el pinar del Castillo,
se abre el camino a la Cruz.

Retando a la Pandera,
audaz el Aznaitin
somete a la Manchuela
y al río Guadalquivir.

El plateado de olivos,
desde la Loma a Jaén,
es imponente motivo
para la  vista, volver

y los ecos de un bolero,
deleite de mis oídos,
acompañan la mañana,
desde el barrio de Belén…

Y, junto al pie de la Cruz,
embargado de emoción,
el recuerdo me llevó
a aquella prueba de amor:

Segunda escalinata,
grabado un corazón,
temblando mi Pastira,
mi mano, acarició.

Paisajes y latidos,
un sueño hecho real;
de nuestro beso, un testigo:
la hermosa Catedral.

Antonio C. Rodríguez Armenteros

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